Garantía de los productos duraderos. Qué hacer ante un producto defectuoso, dañado, estropeado que precisa reparación o que es inservible para su uso.

Si durante el plazo de gartantía de dos años el producto presenta algún defecto o no es conforme con el contrato, el consumidor podrá solicitar al vendedor su reparación o sustitución, una rebaja en su precio o su devolución.

Cuando compramos un producto duradero, es decir, aquellos que tienen una cierta duración (como pueden ser a modo de ejemplo: herramientas, cuchillería, cubertería y otras manufacturas metálicas comunes; muebles, artículos de menaje, accesorios y enseres domésticos; aparatos eléctricos, electrotécnicos, electrónicos e informáticos y su software; vehículos automóviles, motociclos; juguetes, juegos, artículos para recreo y deportes) gozan de la protección y la garantía establecida en  el RDL 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. En contraposición  los bienes perecederos, es decir, los que tienen un periodo de vida muy limitado, desapareciendo el bien o su utilidad al agotarse este periodo o al ser consumidos, solo se puede considerar que se aplican las disposiciones establecidas en la Ley general para la Defensa de los Consumidores y Usuarios en la medida en que lo permita la naturaleza del bien.

 

 

El vendedor está obligado a entregar al consumidor y usuario productos que sean conformes con el contrato, por lo que el vendedor ha de responder frente al consumidor por cualquier defecto o falta de conformidad que exista durante el plazo de garantía.

  Se entiende que un producto no es conforme al contrato en los siguientes casos:

 

• Que no se ajuste a la descripción hecha por el vendedor o no posea las cualidades que el vendedor le presentó a través de una muestra o de un modelo.

• Que no resulte apto para el uso al que ordinariamente se destine ese tipo de producto.

 

• Que no resulte apto para otro uso especial cuando el consumidor haya puesto en conocimiento del vendedor dicho uso especial por el que quería comprar el producto y el vendedor haya admitido que el producto es válido para ese uso especial.

 

• Que no presente la calidad y las prestaciones habituales que cabe esperar para un producto de dicho tipo y teniendo en cuenta su naturaleza.

 

• Cuando, tratándose de un producto que deba ser instalado y dicha instalación venga incluida en el contrato de compraventa, la misma haya sido efectuada incorrectamente por el vendedor o por alguien bajo su responsabilidad, o bien la instalación defectuosa se deba a que el consumidor la ha realizado siguiendo unas instrucciones de instalación incorrectas.

 

Ahora bien, tal y como señala el art.116.3 de la citada ley, si estas faltas de conformidad eran conocidas por el consumidor cuando adquirió el producto o se originaron por materiales suministrados por él, no se le podrá exigir responsabilidad al empresario.

 

¿Qué pasa cuando alguno de los productos adquiridos tiene algún defecto que precisa una reparación, o que lo hace inservible para su uso?

 

Ante tales eventualidades existen dos tipos de garantías: la garantía legal y la garantía comercial.

 

La Garantía Legal como su propio nombre indica es la que viene establecida por la Ley en General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, es de 2 años, que empezarán a contar desde la entrega efectiva del bien al consumidor, y no desde el día de la formalización del contrato. En el caso de bienes de segunda mano, éstos gozan también de un plazo de garantía legal de 2 años, si bien el vendedor y el consumidor pueden pactar un plazo menor que, según la normativa, no podrá ser inferior a 1 año.

 

La garantía legal  cubre: las piezas necesarias para reparar el producto, los gastos de envío o de desplazamiento y la mano de obra. Lo que no cubre la garantía son las piezas fungibles, es decir las consumibles, como por ejemplo los  frenos de un coche; si éstos se han desgastado por el uso no quedan cubiertos por la garantía.

 

En teoría estamos amparados por la garantía legal de un producto, ante sus defectos o falta de conformidad durante un período de dos años, ahora bien dicho período tiene un matiz importante y es que desde la entrega del producto hasta los 6 primeros meses existe una presunción a favor del consumidor que implica que si aparece algún defecto o falta de conformidad en el producto, ya sea nuevo o de segunda mano, éstos existían ya de origen cuando se le entregó al consumidor dicho producto. A partir de esos 6 meses, le corresponderá al consumidor probar que el producto en cuestión está defectuoso o no es conforme al contrato, prueba en muchos casos difícil y cara, si se han de tener que aportar  algún tipo de informe pericial.

 

Si durante el plazo de dos años el producto presenta algún defecto o no es conforme con el contrato, el consumidor podrá solicitar al vendedor su reparación o sustitución, una rebaja en su precio o su devolución, según una serie de reglas que vienen señaladas en la normativa, que ahora explicaremos, no conllevando ningún tipo de gasto para el comprador.

 

A.-) En primer lugar, el consumidor podrá optar entre la reparación del producto o su sustitución, salvo que una de las dos opciones resulte imposible o desproporcionada. Desde el momento en que el consumidor y usuario comunique al vendedor la opción elegida, ambas partes habrán de atenerse a ella.

 

B.-) De haberse optado inicialmente por la reparación, y una vez finalizada ésta y entregado de nuevo al consumidor el producto, éste siga sin funcionar correctamente, el consumidor y usuario podrá exigir la sustitución del producto, salvo que esta opción resulte desproporcionada,  en cuyo caso podrá optar por la rebaja del precio o la resolución del contrato (es decir, la devolución del producto y el reembolso del dinero).

 

C.-) ¿Cuándo puede optar el consumidor por la rebaja del precio o la resolución del contrato?

El consumidor (no así el vendedor) podrá elegir entre la rebaja del precio o la resolución del contrato en los siguientes supuestos:

 

  • La rebaja del precio y la resolución del contrato procederán, a elección del consumidor y usuario, cuando éste no pudiera exigir la reparación o la sustitución.
  • Cuando la reparación o la sustitución no se hayan llevado a cabo en un plazo razonable. No obstante, la ley no señala qué se entenderá por un plazo razonable, por lo que deberá estarse al caso concreto y la jurisprudencia existente al respecto.

 

  • Cuando la reparación o la sustitución no se hubiere llevado a cabo sin mayores inconvenientes para el consumidor.

El consumidor no podrá optar por la resolución del contrato y la devolución de lo pagado cuando la falta de conformidad sea de escasa importancia.

 

El consumidor debe comunicar al vendedor el defecto o la falta de conformidad que presente el producto que ha adquirido en un plazo no superior a 2 meses desde que observó dicho defecto. De no hacerlo así, el consumidor no pierde su derecho a la reparación, sustitución, rebaja del precio o devolución del dinero, pero es responsable de los daños o perjuicios que, efectivamente, se pudieran causar al vendedor por el retraso en dicha comunicación.

 

La norma también contempla la responsabilidad del productor (fabricante) al señalar que, cuando al consumidor le resulte imposible o le suponga una carga excesiva reclamar al vendedor por un producto defectuoso o no conforme, podrá reclamar directamente al productor para que le repare o sustituya el producto. El productor responderá por la falta de conformidad cuando ésta se refiera al origen, identidad o idoneidad de los productos, de acuerdo con su naturaleza y finalidad y con las normas que los regulan.

 

La Garantía Comercial viene regulada en el art. 125 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, y es aquella que puede ofrecerse adicionalmente con carácter voluntario y obligará a quién figure como garante en las condiciones establecidas en el documento de garantía y en la correspondiente publicidad.

 

El ordenamiento jurídico obliga al productor o vendedor a entregar con el producto vendido un documento escrito que exprese las condiciones de la garantía. Concretamente ha de constar expresamente el objeto sobre el que recae la garantía, quién es el garante, con sus datos personales, quien es el titular de la garantía, los derechos de los que goza ese titular y el plazo de duración de la garantía.

 

Es nula la renuncia del consumidor a la garantía a que tiene derecho y en ningún caso puede obligarle el vendedor a renunciar a esa garantía, aunque le haga un precio especial por ello. Así pues, si el vendedor presentase al consumidor un contrato que contuviese alguna cláusula por la que el consumidor renunciara a alguno de los derechos que le confiere la Ley y la garantía protegida en ella, o fijase para su ejercicio plazos inferiores a los establecidos en la norma, dicha cláusula sería nula y se tendría por no puesta.

 

¿Qué pasa si al adquirir el producto el vendedor no selló la garantía?

Si no se cuenta con la garantía sellada por el vendedor, será válido cualquier documento que acredite la fecha de compra o de entrega del producto (factura, ticket de compra, albarán de entrega…).

 

¿Puede exigirse al consumidor el embalaje original para que tenga lugar la reparación o sustitución?

No. En ningún caso puede exigirse al consumidor la conservación del embalaje original para el ejercicio de sus derechos, y ello con independencia de que se haya advertido en la publicidad o se encuentre indicado en las condiciones generales de la contratación.

 

La acción para reclamar y ejercer los derechos que el consumidor tiene reconocidos en Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios cuando adquiere un producto defectuoso o no conforme es de tres años, período que comenzará a contar desde la fecha de entrega del producto.

LEGOMEZ ABOGADOS

Marcos Gómez Medín

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